Seamos claros desde el principio: la Inteligencia Artificial es una herramienta excepcionalmente útil para muchas tareas de nuestra vida. Negarlo sería darle la espalda a la realidad. Los datos a 2026 muestran que la adopción organizacional de la IA ha alcanzado un abrumador 88%, y el valor económico que las herramientas generativas aportan a los consumidores se estima en unos 172.000 millones de dólares anuales.
Si trabajas en agencia o como marketero in-house, la IA te permite optimizar tiempos, estructurar datos masivos y acelerar la producción con aumentos de productividad documentados. Pero aquí es donde quiero abrir el debate, que la IA sea altamente útil no significa que debamos delegarle absolutamente todo.
Porque el mayor error hoy no es usar IA. Es asumir que mejora todo de forma consistente.
La paradoja de la inteligencia irregular
Aunque para muchos esto es una cuestión obvia, seguramente has escuchado a alguien decir “Para qué quiero un equipo de marketing, si la IA hace eso por 20-30 dólares”. Bueno, para ese tanto de gente, es imprescindible hablar de la paradoja fascinante que los investigadores llaman “inteligencia irregular”.
En simple, el término de la Inteligencia Irregular acuñado por Andrej Karpathy, explica que la tecnología avanza a toda velocidad en ciertas tareas lógicas, pero fracasa catastróficamente en otras que para un humano requieren simple sentido común.
Por ejemplo, ¿Contratarías para tu equipo a un estratega capaz de ganar una medalla de oro en las Olimpiadas de Matemáticas? ¡Obvio sí!, PERO que se equivoca la mitad de las veces al intentar leer la hora en un reloj. Ah! Probablemente no. Bueno, ese es el dilema que plantea Karpathy.
Los modelos más avanzados lograron ganar una medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas, pero a la hora de leer un reloj analógico, la IA consiguió apenas una precisión del 50,1%, frente al 90,1% de los humanos.
El dilema del criterio y la creatividad
Muchos profesionales solemos dejarnos seducir por la rapidez de los modelos (y en esto me incluyo, fan de ser early adopter). Sin embargo, el éxito de la IA en disciplinas matemáticas o de codificación se debe a que allí las respuestas son correctas o incorrectas, no hay matices ni ambiguedades. Pero, ¿qué pasa con la creatividad y la estrategia de marca?
Las investigaciones demuestran que las técnicas actuales de aprendizaje de la IA no funcionan tan bien en la escritura creativa, donde la distinción entre un texto “bueno” y uno “malo” es subjetiva y muy difícil de precisar.
Y es tan simple de ejemplificar como cuando un cliente te dice: quiero que cambies esto, y tú le preguntas:¿qué cosa no te gusta? Todo, como que le falta un no sé qué. Y pasa que ese “no sé qué” no es medible. Es contexto, es experiencia, es conocer a tu cliente y su marca.
Como los sistemas de IA se limitan a reproducir patrones de datos digitales, no son buenos generando ideas genuinamente nuevas o planificando estrategias inéditas y le dan esa sensación extraña al texto de que “le falta algo”. Y es aquí otro punto importante, ¿hoy preferimos más ideas o mejores ideas?
El espejismo de la productividad y las métricas “Top-line”
En el entorno marketero a menudo nos dejamos deslumbrar por las métricas de capacidad máxima (lo que los investigadores llaman top-line capability), como cuando un modelo aprueba exámenes de Medicina o de Ingeniería. De hecho, está demostrado que en marketing, el uso de IA puede aumentar la producción de un trabajador hasta en un 50% en tareas estructuradas.
Pero la métrica que realmente debería importarnos es la irregularidad (puedes también encontar este término como frontera irregular o jaggedness): la capacidad de un modelo para ejecutar de manera consistente tareas cotidianas, aportando el contexto humano y la fiabilidad que requiere el mundo del marketing.
Pensamos que la IA mejora de forma lineal y correlacionada, igual que el cerebro de un niño hasta la adultez, pero no es así. La IA no posee una “inteligencia general”, sino un montón de habilidades diferentes y aisladas, esto lo afirma el inverstigador François Chollet.
Por ende, si le delegamos la voz de nuestra marca por completo a la máquina, obtendremos eficiencia, pero perderemos identidad. El contenido se volverá una repetición estadística, carente de ese valor real que solo el criterio profesional humano puede aportar.
Cuáles son las implicancias directas que veo de esto:
- Estructurar una estrategia para una marca, pero no necesariamente diferenciarla de su competencia
- Escribir contenido correcto, pero no necesariamente conectar con la audiencia
- Puede optimizar SEO, pero no que genere construcción de marca y autoridad.
El costo oculto de dejar de pensar
Además, depender a ciegas de esta aparente eficiencia tiene un costo oculto para nuestros equipos. Los datos recientes alertan sobre las penalizaciones de aprendizaje.
Cuando los profesionales se apoyan excesivamente en la IA para tareas que requieren razonamiento profundo, sus propias habilidades críticas y de juicio pueden comenzar a degradarse a largo plazo.
Entonces, ¿cómo lideramos esta transición sin perder el alma de nuestras marcas? La clave está en trazar una línea clara para nuestros equipos.
Automatizar la fricción, no el criterio humano
Como marketeros, debemos ver la IA no como un reemplazo de la creatividad, sino como una herramienta para despejar el camino. Si el trabajo de nuestros redactores y especialistas implica un sinfín de tareas diferentes, el objetivo es automatizar las más mecánicas.
Al hacerlo, nuestros equipos recuperan un tiempo valioso para enfocarse en cosas más grandes e importantes donde se demuestre criterio humano: la conexión emocional con la audiencia, la estrategia de alto nivel y el juicio crítico que ninguna máquina posee.
Automatizar:
- Research inicial
- Estructuración de contenido
- Variaciones de copy
No automatizar:
- Definición de tono de marca
- Insights estratégicos
- Narrativa y diferenciación
La eficiencia pura sin criterio humano es un espejismo. En una época donde nos dejamos llevar por la rapidez, el verdadero valor competitivo de un marketero no será quién genera más textos por minuto con IA, sino quién utiliza la IA para liberar y potenciar el criterio, la empatía y la creatividad profundamente humana que ninguna máquina puede replicar.
La pregunta que dejo sobre la mesa es: en la búsqueda de la rapidez, ¿estamos usando la IA para potenciar a nuestros equipos, o estamos delegando ciegamente el alma de nuestras marcas?
Documentos consultados
- “Artificial Intelligence Index Report 2026” de Standford University.
- “Gemini y ChatGPT vencen a humanos y ganan oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas” por Infobae.
- “Most AI struggles to read clocks and calendars” por University of Edinburgh.


